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¡A la Huelga General!

Por Carlos Guzmán Pérez, Coordinador General de Izquierda Unida de Navarra y Portavoz Parlamentario de Contigo Navarra – Zurekin Nafarroa

El próximo miércoles 11 de noviembre nuestro país vivirá una importante Huelga General. Una Huelga General, que en el caso de Navarra contará con el apoyo de la práctica unanimidad sindical, algo por desgracia poco habitual. No podemos ni debemos obviar, que esta Huelga General viene propuesta por el Sindicato de Inquilinas, y que pone en el centro de sus reivindicaciones la principal preocupación y necesidad de las familias de nuestro país; la vivienda. Toca felicitar a las Comisiones Obreras (CCOO), a la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT), a Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB) y a Eusko Langileen Alkartasuna (ELA), por su altura de miras en esta apuesta unitaria, y toca también emplazar al conjunto del tejido social, político y sindical de Navarra a articular una gran y exitosa jornada de movilización unitaria. El momento y la causa lo merecen.

El conjunto de nuestro país vive una crisis estructural de vivienda, tras décadas y décadas de políticas neoliberales orientadas a mercantilizar el acceso a la vivienda. El artículo 47 de la sacrosanta Constitución Española, derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, ha sido pisoteado sin ningún tipo de pudor por el bipartidismo político. El capitalismo, como sistema económico, hace negocio de cuanto puede, incluso, de las cuestiones más básicas y elementales para el devenir vital de las personas como lo es un techo en el que guarecerse.

Hoy en día, acceder a una vivienda es prácticamente un sueño imposible para buena parte de la mayoría social trabajadora. Generaciones y generaciones enteras se ven empobrecidas por una legislación históricamente diseñada al servicio de la avaricia de especuladores, de rentistas y de fondos buitres. La vivienda se ha convertido en el mayor mecanismo de extracción de renta a la mayoría social. La vivienda ha dejado de ser únicamente un bien de uso social para convertirse primordialmente en un activo financiero y en un mecanismo de acumulación patrimonial. Las continuadas, disparatadas, e interminables subidas de los costes de los alquileres y del precio de compraventa de la vivienda, se comen todas y cada una de las conquistas salariales que se han venido materializando en estos últimos años. Los datos económicos son muy clarificadores; en los últimos cinco años la cesta de la compra ha subido un 26,5%, la vivienda un 56,2% y los salarios un 15,7%. La ecuación resulta absolutamente insostenible para el común de la ciudadanía española.

En las últimas semanas, el desahucio de trágico desenlace de Maricarmen por parte de un fondo buitre, ha terminado por prender la indignación colectiva de una sociedad asfixiada y hastiada por la especulación inmobiliaria. Las políticas de vivienda son hoy el principal marco de disputa político-ideológica de nuestro país, y cada opción política tiene que definir con qué intereses se alinea. Unos intereses evidentemente enfrentados e irreconciliables entre sí; los intereses de la especulación y los intereses del pueblo trabajador.

El conjunto de las patronales de este país, de la mano de las distintas derechas, no han perdido el tiempo en salir apresuradamente en comandita vociferando de manera abrupta contra esta necesaria convocatoria de Huelga. El señalamiento como política de la motivación de esta convocatoria, demuestra la concurrencia de intereses compartidos entre la derecha política, comunicativa, patronal e inmobiliaria. Hoy en día el acceso a la vivienda es la principal preocupación de las familias trabajadoras, y su coste, es la principal causa de su empobrecimiento económico. Por ello, la mayoría social necesita de una alianza social, política y sindical, que rompa con la lógica especulativa que ha mercantilizado la vivienda.

La Huelga General es la más potente herramienta política que tenemos la mayoría social trabajadora para defender nuestros derechos e intereses. Y ante una crisis estructural como la que estamos viviendo, la próxima Huelga General tiene que suponer un antes y un después en lo que a las políticas públicas de vivienda de nuestro país se refiere. Hace falta un giro de 180 grados que priorice el interés general de la mayoría social y que impugne radicalmente al capitalismo especulador, y para ello vaciar los centros de trabajo y llenar las calles es una necesidad apremiante.

En Navarra, podemos afirmar que durante esta legislatura se están desplegando las políticas públicas de vivienda más ambiciosas de todo el estado. La declaración de las 21 Zonas de Mercado Residencial Tensionado que limitan el precio los alquileres residenciales, la intervención del mercado de los alquileres de temporada, la intervención del mercado de alquileres de habitaciones o el blindaje de la calificación indefinida de las viviendas de protección oficial, son importantísimos logros, que aun y todo resultan insuficientes ante la magnitud de la problemática. Pero el camino sólo puede ser ese, legislar con voluntad y ambición en favor del derecho a la vivienda de la mayoría social.

Además, en un contexto de precampaña electoral en la que la oscuridad reaccionaria parece acecharnos peligrosamente, la movilización y la organización popular son más necesarias que nunca. En cada centro de trabajo, en cada centro de estudio, y en cada barrio o pueblo, se debe comenzar a fraguar ya el éxito de la Huelga General.

¡A la Huelga General!

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